sábado, 17 de noviembre de 2007

Noche y día, día y noche


Quisiera quedarme ausente por un momento, donde mis iniciales de nombre me protegieran de los sueños, para apuntar directamente hacia el mando del pincel que me oculta la vida. Las nubes son pesadas y el sol parece oro de óleo cuando lo ignoro por completo. El calor me quema la espalda y la brisa me hace agujeros, todo fresco en secreto, esperando extrañas montañas que traen buenas nuevas. Juro que si pudiera pedir los deseos de mi vida, quisiera un sombrero enorme para taparme de los cielos, una capa negra para que no me miren completa, unos zapatos pequeños para distraerme del dolor de cabeza y medias de lana para desviar a la inocencia.
Cumpliendo sentencia esta mi alma por poner en venta las pisadas de rencor que enfriaban la misericordia de morir, con las manos alzadas y la boca sellada para no pedir perdón, escupiendo sobre sal, pidiendo mala suerte, ahuyentando los escándalos de cuando era pequeña en la casa de colores que reinaba en mis entrañas, dormir a su lado queriendo sus caricias, decirle a mi madre que le quería presente. Noche y día, día y noche.
Tener hijos de canciones, con los cabellos oscuros y los ojos claros, decir que son míos y que nadie mas opine.
Me resguardo entre las piernas el consentimiento de las masas, en los labios no me caben las ilusiones de desenfreno. Pintando sobre el lienzo de pasiones y ahogándome entre almohadas de hierro, refiriéndome a mis paredes y cama única, como postres de esposas que son fieles a mis secretos pidiendo pasantía.
Escribo esperando calmarme, dejando de pensar en qué pude haber hecho, qué el quería que hiciera si me fue a besar sin preguntar, que ahora le quiero siempre, que ahora le deseo siempre, que se me hace imposible negociar con mi cuerpo para que mi corazón no llore de pena, cuando imagino publicidad de sentimientos, me siento orgullosa de pena, fingiendo tristeza diaria ocultando mi mas fina sonrisa, detrás de lagrimas marchitas de aquel día de baile, celebrando su nacimiento para después compartir conmigo, sin confesiones me enredo y espero nueva regalía, sentada entras las luces, mis sueños se desvelan y mis dedos corren solos, no puedo parar de atormentarme y preguntarme que, que es lo que siento, que, que es lo que me impulso a retenerlo día y noche, noche y día. Sin intenciones de ser mayor, solo estremeciéndome cuando escucho el te quiero. Improbable seria que me refiriera a las prisiones como alcobas sin estrellas con camas en dinero y baños apartados. En mi celda de mentira me ocupo de tareas, me creo inconsciente y me reviso por si queda la piel empedernida dentro de mis ojos llorosos cuando estoy a momento de partida.
Una vez mas la veo crecer, con su caminar pesado y la mirada perdida, buscando descanso por su propia rebeldía, sin escuchar los lamentos se iría corriendo, anunciando la bienvenida de un nuevo miembro.
Consuelo de animales si piensan que me divierto, con las osadías de rufianes que se encogen en las noches, simple locura de sabores elegantes, con los brazos tostados por vender sobre las calles. Un paso mas por la justicia, mas la verdad se libera, pierde vuelo y se cocina, en un país de hipocresía, donde llueve por miseria, día y noche, noche y día. Me gobierno en la estadía, comunicando el derecho de servir a los opresores, de partidos comunistas que de desboronan con soplidos. Cantantes de reacciones, monumentos de canciones, día y noche, noche y día.

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