
Siempre deberíamos ser fuertes?, o dejarnos caer cuando las ganas nos fallan? Por gravedad la felicidad termina, por ley universal todo llega a su fin, por muerte, por brutalidad, por vagancia, por desinterés.
Y que otras cosas nos quedan cuando no sonreímos?, las enfermedades mentales, solos, culpando al mundo de no entendernos, con la frustración no escrita, no dicha, no expresada. Nos vamos a la tumba, con los miedos, con la fantasía de ser eternos y la democracia de dejarles recuerdos divinos a todos con quien compartimos.
Un minuto de silencio para quien mueren con las ganas, despiertos, con los brazos abiertos. Con el despecho a flor de piel.
Angustia que se quema cuando queremos obsequiar un nuevo día, que nos volteamos a observar a esos hipócritas que critican a quien vuela por el mundo con ganas de vivir. Una cuenta bancaria que quedó en deuda, unas flores marchitas que quedaron por rechazo, un beso en desvío que surgió de un abrazo. Nada puede conquistarnos como nosotros mismos, el simple hecho de querernos, de satisfacernos por lo que somos, lo que no tenemos, lo que quisiéramos, esos libros de ayuda, esas líneas que repugnan y nadie lo dice en serio. En palabras extravagantes sobre lo que pudo ser. Todos abandonamos las plegarias de redención, nos marchamos con la cabeza baja esperando que su ser supremo nos levante la fe. Para creer, en algo, en alguien. Tener la confianza que nos falta, reclamarnos voluntariamente obedecer a la mejoría. No por hacernos superiores, solo porque si, porque se quiere ser feliz, la esperanza de que mas allá haya un plan de valentía. Forzando a las lágrimas hasta el escondite, con los dedos envueltos en agua tibia para no sentir dolor, con los pies calzados para no sentir la presión, con pareja para que alguien sea testigo de que somos humanos, que ese significado tiene un concepto de belleza. Alegando que crecemos a cada momento con los errores propios, aunque vanos e indiscretos somos incansables y sabemos cual es el camino que nos corresponde por codicia. Paredes sin ventilación y una cama con oleaje para el temor. Si quisiéramos nos salvaríamos, pero la vagancia es la mas fuerte expresión del ser humano..
Y que otras cosas nos quedan cuando no sonreímos?, las enfermedades mentales, solos, culpando al mundo de no entendernos, con la frustración no escrita, no dicha, no expresada. Nos vamos a la tumba, con los miedos, con la fantasía de ser eternos y la democracia de dejarles recuerdos divinos a todos con quien compartimos.
Un minuto de silencio para quien mueren con las ganas, despiertos, con los brazos abiertos. Con el despecho a flor de piel.
Angustia que se quema cuando queremos obsequiar un nuevo día, que nos volteamos a observar a esos hipócritas que critican a quien vuela por el mundo con ganas de vivir. Una cuenta bancaria que quedó en deuda, unas flores marchitas que quedaron por rechazo, un beso en desvío que surgió de un abrazo. Nada puede conquistarnos como nosotros mismos, el simple hecho de querernos, de satisfacernos por lo que somos, lo que no tenemos, lo que quisiéramos, esos libros de ayuda, esas líneas que repugnan y nadie lo dice en serio. En palabras extravagantes sobre lo que pudo ser. Todos abandonamos las plegarias de redención, nos marchamos con la cabeza baja esperando que su ser supremo nos levante la fe. Para creer, en algo, en alguien. Tener la confianza que nos falta, reclamarnos voluntariamente obedecer a la mejoría. No por hacernos superiores, solo porque si, porque se quiere ser feliz, la esperanza de que mas allá haya un plan de valentía. Forzando a las lágrimas hasta el escondite, con los dedos envueltos en agua tibia para no sentir dolor, con los pies calzados para no sentir la presión, con pareja para que alguien sea testigo de que somos humanos, que ese significado tiene un concepto de belleza. Alegando que crecemos a cada momento con los errores propios, aunque vanos e indiscretos somos incansables y sabemos cual es el camino que nos corresponde por codicia. Paredes sin ventilación y una cama con oleaje para el temor. Si quisiéramos nos salvaríamos, pero la vagancia es la mas fuerte expresión del ser humano..
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