Un sorbo de locura para las penas, un diminuto escándalo en la mente, el corazón lucha contra su realidad y la muerte se empata contra le vergüenza. Un muro de colores y las nubes son portales, una reacción por alergia a la desesperación.No huyas hijo mío, te aguarda leche tibia y abrigo.
No huyas hijo mío, tu madre se enferma y yo no existo.
Funciona a la par de tus hermanos, juégate el todo por ellos, confiesa tu fuerza ante el hambre y hazte sincero con ella.
No huyas hijo mío, pues no es lo que te he enseñado.
Ni huyas hijo mío, se ejemplo para cobardes.
Honra tu memoria, la que queda después de tu ida, que sea por gusto y voluntad propia, tu provecho y mejor aun, desarrollo.
Libérate de cadenas en olvido, desvíate de precipicios de locura, quédate atado a los tuyos, se feliz porque lo sientes.
En nombre de poesía sin nombre, de filósofos absurdos y crónicos de fiesta, te pido que vivas, que ames, que procrees por gusto y no por sexo. Que sea tu esposa tu única mujer, rendirle culto a su cuerpo y respetar sus silencios por mas largos que sean.
Triunfa cada día, recuerda que dentro de poco, en unos cien años, serás polvo, serás nada, solo tus palabras, si son correctas y bien hechas estarán entre los vivos que ojala sean de los tuyos. Come por hambre, vístete por pudor, se confiado y decidido, cuenta con nadie y siempre aprovecha los amigos.
No huyas hijo mío, te amo pero ya no existo.
No huyas hijo mío, existe mientras mis huesos se enfrían.
No hay comentarios:
Publicar un comentario