lunes, 19 de enero de 2009

Entiendo que...


Fácil sorpresa, querer escribir al ritmo de una guitarra. Pero acústica, porque estoy tranquila y quiero descansar.
La cabeza saturada de tanto drama político e injusto, aire que nos envenena.
Pero vamos. Que sea simple. Un día de entrañables emociones con los ojos puestos en el sol y cada vez los brazos mas abiertos a la mañana.
Será cursi?, tonterías de mi tarde, por sentirme añorando mis momentos de gloria y querer procrear aquellos que duren hasta que la muerte nos separe. A todos.
Mi riqueza fabulosa, saber que mis colores se avivan y crecer con todo aquello que pueda decir que soy frágil y tierna. Llena de evidentes virtudes y fracasos.
Porque lo pido. Un merecido respiro. Dejarme de quejas y abrirme a las oportunidades que me brincan.
Enamorarme y dejarme caer antes los brazos de quien lo merezca. Olvidarme del frío mundo y desaparecer entre los pétalos que me cubren la piel.
Conquistar mis más débiles temores y hacerlos fuertes e impecables. No saber lo que es el enojo, pero conocer el valor de mis metas.

Porque es de mal gusto creer que podemos solos, es absurdo y de creídos absorber la mas preciada luz de nuestro universo y proyectarla contra el espejo para que nos queme y nos lastime. Mas fácil es dejarle espacio a todo, coger y dejar. Alimentar la buena música y la buena letra.
Comer un poco de todo, querer besar las manos propias y dar gracias cada día porque vivimos y sobre todo, que todavía existimos.

jueves, 15 de enero de 2009

Sincero


Es que lo quiero conmigo, se que esta cerca, pero no vuelve. Se queda acostado, se queda inmóvil y no regresa. Solo los recuerdos, que incomodo es besar una fotografía, o repetir una y otra vez las frases de su carta, de sus mensajes.
Los te quiero, esos no esperados. Dios, ¿con cuántos no contabas ya?. ¿Por qué la decisión de uno mas?, y ¿por qué él y no cualquier otro?. No tiene sentido y no se envolverá en explicaciones de por qué. No es simple, no lo entiendo. Fue una incompetencia. Darme cuenta de que estas cosas pasan, y uno se queda sin nada. De que los momentos sin únicos y las personas pasajeras. El dolor que se siente, la incertidumbre. Saber que pensó, que sintió, como lo vio. ¿Dónde esta?. Porque no quiero solo pensar que duerme entre cuatro muros de madera. Que no respira más que cenizas y que no escucha mis llantos y quejas.
Solo pido risas, nuevas, únicas y frescas. Como las de aquel verano, como esas que se desmoronaron en mi espalda y se escurrieron por su pecho. Porque si lo quería, y no el momento. Era el. Tan desinteresado, tan terco y poco común. Que ignoraba sus signos vitales. Debí insistir más, que durmiera, conmigo. Que se tranquilizara conmigo. Que creyera y fuera perseverante. Que me diera un si, un chance de ser mejor, pero con el. Que entendiera que estaba haciendo un esfuerzo, que en realidad fui de el. Que mis palabras eran palpables, en mis besos, en mi llanto. Solo pensar que pude hacerlo mejor. Que podía ser realmente mío. Que es ahora, en este momento. Que me duele como pareja. Que hice mal. Que no había querido aprender. Que fui agua, su parte natural. Que fui su mujer.

Sus besos aligerados, sus manos. Su caminar y sus ropas. Que no usaba perfume. Que no comía demasiado. Que dormía sonriendo, que me llamaba todos los días, a todas horas. Que quería estar conmigo, que lo disfrutaba. Que en realidad no jugué con el. Porque me sinceré.

Que lo quiero llamar, que lo quiero oír, que lo quiero poder tener.
La estupidez. Es ahora, que me duele. Pero como pareja. Como mi hombre. Simple y coqueto. Malcriado y decidido. Inconforme y respetuoso. Y quizá. Aunque siguiera aquí, por el solo hecho de la distancia, me estaría sintiendo así. Por querer verlo, besarlo y tocarlo. Por querer darnos la oportunidad, de algún día. Amarnos

domingo, 28 de diciembre de 2008

ROMANCE


UN MINUTO


Del fruto sentenciado a quedar, de las innumerables veces que fuimos testigo de la naturaleza y su bello plan, de las babosearías que nos decían al crecer, que nos decían al llorar, de las innumerables veces que caímos, reímos, nos envolvimos en los abrazos De lo incomoda que me siento queriendo sorprender a mentes brillantes, que en el día a día se brindan un sorbo de éxtasis para seguir con la rutina. El cansancio, la agonía, la vivencia de ser humano, la poca coordinación que existe, la frágil rareza que guarda una niña, la autonomía que tienen los hombres, lo firmes que son las mujeres, un mundo ajeno a tonterías y abierto a las locuras de lo jóvenes que durante una época fueron dueños de la cólera. No importa, aquí quiero quedar, aquí quiero brindar las ultimas gotas de verdad, mientras no haya felicidad quiero seguir disfrutando la absurda fantasía de ser fiel a la idea de poder abandonar a los insensatos que inundan los pueblos que aun tienen la ternura de los niños que nos quedaron atrás. Volver a crear esa capacidad de asombro, comprometerme a buscar, a querer encontrar la bondad, aunque por un segundo ser real. Florecer dentro de las espinas, crear un espacio, donde los sueños sean a prueba de lágrimas y las necedades controlen el deseo de ser mejores y procrear a los duendes que forjaran las montañas que separan a este estúpido mundo. Funcionar al ritmo de mi pulso, cegarme en las sonrisas, sin analizar leyes e injusticias, terminar en un minuto abriendo paso a lo que soy y seré. Creyéndome inmortal, aunque por un minuto esto es lo que soy, quiero, y seré.

Amores. Casual


Tristemente se inaugura una relación de celos, mientras ella se aleja el la desviste y sus ojos se envuelven en sus cabellos, había aclarado nunca quererle, pero sus ánimos cambiaron y ahora le ama.

Imprudencia, arrogancia, pedirle su mano cuando solo eran besos, valentía y romántico, besarle cuando solo era sexo.
Besarle, pero con ganas, porque le quería.
Para que ella lo sintiera, y fuera fiel a sus deseos. Sin embargo, de pedirle sentimientos, quisiera solo roce, de pedirle solo un te amo, huiría buscando otros labios, otra piernas. Para calmar su lujuria y cesaran sus fantasías.

Le remuerde la conciencia el pensar que pueda ser de otro, la quiere para el, simplemente por sus pasos, por sus caderas y vestidos. Egoísta y celoso, hombre, tirano.

Ella piensa.
Que le ama, pero no se lo merece, tal macho impredecible no puede ceder, tendría que entregarse, tendría que venderse, para conseguir su mirada y el corazón, se convence de que es de piedra, y sigue caminando en tacones, con su camisa puesta y lencería costosa. Se muerde los labios cuando voltea, y finge estar distraída cuando vuelve sobre ella en busca de otro chance.


Ambos, se estremecen pensando que se pueden amar, se ríen por dentro queriendo decir un talvez, y puede ser un quédate. Miedo a perder, a rendirse ante pensamientos y emociones que se enfrentan a las ganas de tocarse. Por una noche, por un te quiero. Perder caricias, pasiones y temores, entregarse por completo y ser leal a una creencia.

Se enredan y descienden a niveles de chantaje, ¿adivina lo que tienen?, ese precioso y preciso momento antes de. Donde se miran y deciden que si, se aman, pero por no perder el desenfreno lo dejan para después, provocando una noche tierna, pero solo después de. Permitiéndose cuidados y amores, saturándose de abrazos que digan más que un si, quiero. Simplemente se tienen. Que decidan para siempre, es cuestión de ellos.

Princesita. Humana es mi Reina


Flores espesas, que se escurren y transforman en lienzo de seda. Un castillo y su princesa
La princesa y su cuento. Una sombra con necesidad de baile, su padre. Pétalos la madre y cítricos los hermanos, amargos cítricos que se deslizan por sus mejillas, pidiendo al cielo que transformase sus sueños, en navidad blanca y verano con filtro.
Fantasía de ignorancia y laberinto de su infancia. Un conjunto de bailes para las mañanas, canto y manjares para las tardes y placeres infernales para la noche y la magia.

Fuerza que no tiene, fuerza que le hace falta, para enfrentar su tristeza, escapar de cadenas inexistentes y luchar contra la bruja de ojos negros que se dedica a torturar animales y fantasmas. Almas despechadas que disfrutan la riqueza vana.

Princesita, agotada de su príncipe, busca caballero despiadado, que desgarre su vestido. Que robe su tiara y la lleve a donde el quisiera y pudiera tenerla.
Porque su padre la asfixia y su madre la aconseja. Que sea fuerte y decidida que se controle y que viva.
Pero la princesita quiere bailar, quiere satisfacer sus metas y cumplir sus cometidos. Quiere volar, aprender a nadar en el amplio océano, dejar sus ropas a la orilla y hacer lencería de caracoles. Caminar en la arena y sentir Sueve tranquilidad bajo sus pies.
Tener la vista en alto y desaparecer ante señales de guerra y depresión. Quiere enamorarse, quiere sobrevivir y enamorarse.
Quiere dejar de fingir la sonrisa, quiere ahogarse en alegría. Ser ingenua. Princesita. Fantasear y ser niña. Madrugar al medio día y renunciar al trono. Apartarse del camino y convertirse en dama de su hombre. Vivir para el trabajo y aprender de desilusiones.

Quiere sufrir, quiere crearse. Quiere crecer y formarse. Piel blanca, ojos azules, princesita de colores. Sentir un ritmo de guitarra y creer que le afecta la música, haciéndola humana, que yo sea fantasía…Un alma, tiene princesita. Real sus manos. Corazón y latidos. Persistentes latidos encontrándose con los reflejos.

Despierta y respira. Mi princesita es niña. Niña de ojos azules. Mujer de piernas y gestos. Señalando a las nubes recordando su castillo. Luces y hombres. Su caballero de por vida. Sentimiento de conquista.
Princesita de mentira, madre y fantasía. Recorre el laberinto y lleva flores en las manos. Jardín con fuentes y cascadas. Piedras grises y el sol. Ráfagas de viento que le devuelven su tiara.
El momento donde es solo ella. Regresa de sus habitaciones decoradas y perfumadas. Es cuando es solamente ella. Mi princesita se vuelve tierna, sincera y calida.
Me acompaña a las afueras y regresa conmigo a los afanes. Ser hace reina y confiesa, que solo quiere ser humana.

Me enamoro de ella


Tranquilo, en calma, sin prisa.
Consistente y real.
Cualquier reacción seria válida.
Una cuartada perfecta para proteger mis creaciones.
Conseguir estabilidad en el sueño y fabricar ilusiones forzosas para graficar a mis oponentes.
Soy consecuente y veraz. Un poco objetiva.
Pero subjetiva a mi manera.
Porque…:

“Imagina un bosque. En calma, como dije; sin prisa y consecuente.
Flores en colores y vida abundante superviviente.
Una constante reacción, un ciclo rebosante de caricias de La Madre.
Quien principal es, seria muerto en vida. Por querer dominar al débil físico e invencible en mente y alma.

Todo en abril. La lluvia empapa las etapas de nuestras vidas.
Conquista mi mirada. Por fin cierro mi libro y regreso a una realidad de sudores, de cantares por placer y llantos por angustia y sabor a café.
Un desvelo descuidado y una emoción incontrolable que se concentra en mi pelo.
Pasión y amor en reunión, vestidos de gala. Con cinta en el cabello ella, con corbata y camisa blanca él.

En un cofre con llave los hijos, en complicidad las emociones. Y en regalos los buenos momentos. Me despido.
Mi musa termina. Se vuelve al aire y regresa a su origen. Una flor de algodón. Mi mariposa dorada. Mi hada.
Mi sueño y función de felicidad y desdicha.
Mi juego valiente y mis aguas termales.
Mi amor. Mi amada. Mi vida. Mis ojos. Mi lengua.
Mi quisqueya que espera.
Mi Dominicana. Mi tierra. Mi país de las maravillas. Mi hogar.
La única que acoge a amantes y traidores. Mi perfecta protección que colabora y se enriquece con lágrimas.

Mares. Caracoles en blanco, mi cielo azul y mi sangre en rojo.
Mi bandera. Mi identidad. Eso que soy y me representa.

Ella. Nuestra REPUBLICA.
Siempre yo, DOMINICANA”