domingo, 28 de diciembre de 2008

Amores. Casual


Tristemente se inaugura una relación de celos, mientras ella se aleja el la desviste y sus ojos se envuelven en sus cabellos, había aclarado nunca quererle, pero sus ánimos cambiaron y ahora le ama.

Imprudencia, arrogancia, pedirle su mano cuando solo eran besos, valentía y romántico, besarle cuando solo era sexo.
Besarle, pero con ganas, porque le quería.
Para que ella lo sintiera, y fuera fiel a sus deseos. Sin embargo, de pedirle sentimientos, quisiera solo roce, de pedirle solo un te amo, huiría buscando otros labios, otra piernas. Para calmar su lujuria y cesaran sus fantasías.

Le remuerde la conciencia el pensar que pueda ser de otro, la quiere para el, simplemente por sus pasos, por sus caderas y vestidos. Egoísta y celoso, hombre, tirano.

Ella piensa.
Que le ama, pero no se lo merece, tal macho impredecible no puede ceder, tendría que entregarse, tendría que venderse, para conseguir su mirada y el corazón, se convence de que es de piedra, y sigue caminando en tacones, con su camisa puesta y lencería costosa. Se muerde los labios cuando voltea, y finge estar distraída cuando vuelve sobre ella en busca de otro chance.


Ambos, se estremecen pensando que se pueden amar, se ríen por dentro queriendo decir un talvez, y puede ser un quédate. Miedo a perder, a rendirse ante pensamientos y emociones que se enfrentan a las ganas de tocarse. Por una noche, por un te quiero. Perder caricias, pasiones y temores, entregarse por completo y ser leal a una creencia.

Se enredan y descienden a niveles de chantaje, ¿adivina lo que tienen?, ese precioso y preciso momento antes de. Donde se miran y deciden que si, se aman, pero por no perder el desenfreno lo dejan para después, provocando una noche tierna, pero solo después de. Permitiéndose cuidados y amores, saturándose de abrazos que digan más que un si, quiero. Simplemente se tienen. Que decidan para siempre, es cuestión de ellos.

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