Comprimiendo todos mis estados de emoción, sofocando mis más enteras realidades buscando explote en sentimientos, para creerme posible dentro de un mundo inmenso que obvia quien soy, buscando una respuesta ilógica para no llevarme con ellos. Pero entonces seré yo misma quien sucumbirá en el olvido, quien dirá que no puede soportar las criticas, quien aguantara los golpes de la inquietud hasta bastarme y ya suficiente la hirviente condición que me compara con los fantasmas anteriores, en épocas de hogueras y hechizos, donde quitar el alma era esencial para castigar por estupideces causadas por el mismo sistema de sobre injusticia. Llevo ataduras, que me rodean el cuerpo completo, los dedos ya no fluyen con divinidad, ahora pienso, ahora asumo posiciones de personas que quieren pensar que hago mas de lo escribo y lo que escribo es lo que vivo, que prefieren creer lo que dicen a lo que saben que fui durante todo estos tiempos.He querido ser humilde, he querido ser pobre en codicia. Más me han acaramelado en sustitos de felicidad, con una hipocresía constante para no decir que me encuentro en vela de mi propio cuerpo. Se que no vale la pena, dejarlo todo por el nada. Saber que quiero y que puedo lograr más de lo que me propongo, ser más fuerte que cualquiera, demostrar que estoy en pie y camino cada día para recrear una estadía en mí completa caja de cristal. Provocando que todos me miren desde afuera, que sean ajenos a lo que siento y como sea, una vez más se llevan de lo que se comenta a lo que es.
Que más puedo pedir, que más puedo adquirir. Un baño en experiencia que me llena los ojos de inquietud, las manos de impotencia todo rodeado de ira que se concentra en mis pulmones creando un cáncer que es el nudo que me protege la garganta que me llevaría tras las rejas de la completa soledad que ya indirectamente me han obligado a vivir.
Me siento en las piernas de quien siento me cuida, de quien no puedo tocar, de quien no puedo sentir, de quien me miente en la cara diciendo que no esta.
Se me he domesticado para no hablar, para ser la esperanza de esos que matan y rompen las promesas. Se me ha entrenado para amar a quien no me considera hija, a quien me rechaza incesantemente. Haciéndome entender que soy carga que soy obligación, que no puedo con el y me no me queda de otra porque se le llama padre…
Dormito en las literas que se asignan al olvido, me escondo dentro de los pasajes de la frustración, tengo cobijas con espinas que me recuerdan el pasado con el seño fruncido que cabalga con el suicidio. Soy sombra, soy oscuridad, soy luz, soy inestabilidad. En estos momentos no quiero ser, quiero olvidar, se siente mal, todo con unas tremendas ganas de llorar. La necesidad de purificar el alma, dejar que descanse y se calme. Para después hablar.
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