viernes, 14 de septiembre de 2007

LIBERTAD CONDICIONAL




En un estado de completa discusión me pregunto el por qué de las razones estúpidas que nos dan al crecer y desarrollarnos el por qué todo pasa. Entendiendo las relaciones que entrevistan mis paladares preguntando cuanto me cuenta ser libre hoy en día, caminando dentro de la sociedad regida por la moda. Donde todos los días se inauguran caminares de mentiras políticas y se tejen redes de pobreza por donde solemos pasar y no mirar. Sin comprensión alguna sueño nacer para no preocuparme por el mundo real, el que se llena de insatisfacción cuando una cultura se rinde de crear. Una simple incoherencia me surge cuando me pregunto por las reinas, los castillos y los unicornios, dónde se tapan los pozos de verdades económicas sin que quiebren las andazas de personas inhumanas que carecen de principios para robar las piezas de riqueza que necesita nuestra deuda externa. Una publicación de principios para reconocer que queremos mejorar ante la infancia perdida y las razones ya olvidadas. En concreto hacer una simpatía para los animales hacer finalmente que ellos nos cacen a nosotros obligándonos a hacer campañas de extinción humana y quedará en un museo de antigüedades el ser perfecto que solía ser la idiota figura de carne y hueso con la mente vacía y las piernas forradas en sexo. Con un cigarro de inquietud entre los labios y los cabellos de colores para ocultar lo que no queremos ser. Personas ridículas que predominan en el mundo de vergüenza con la cabeza en alto adorando a un mediador que nunca ha sido visto. Aun así le reclamo cuando no encuentro a mi madre.
Porquerías de virtudes encontramos en ataúdes de almas sin fin, que se pierden bosques de piel y excremento de palabras. Como se cuenta que los reyes del ayer fueron emperadores dominados por mujeres fuertes que se decían esposas para volverse en dictadura si su marido les desafiaba.
Esa silueta que hoy queda de una esencia perdida, de cuando los mares existían y no estaban contaminados por funciones domesticas que desperdician la absorción de energía que se queda colada entre las manos de creadores que dibujan un precipicio de tecnología, al final todos caeremos dentro de un abismo de redes electrónicas cuyas terminaciones estarán hechas en barro con hoyos profundos que nos lleven al cielo que tanto queremos ver.
Un mundo de mal y bien, de pecados y bendiciones.
Sin querer nos quedamos todos viviendo bajo un mismo techo, en una casa donde las recamaras ya no abundan por discriminación y solo hay un sitio para meditar. Que es cuando te dicen que estas demente cuando es necesario encerrarse en su burbuja para conocerse. Una amplia gama de alcohol para enfriarnos el cerebro y convertirnos en zombis andantes que se pelean por comida y manos amigas. Ya queda tanto por hablar que mejor me lo guardo. Acordándome de lo simple que se hace tener cargos por hablar para después conseguir por lo que todos luchamos LIBERTAD CONDICIONAL.

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