Así con el pecho descubierto y las alas desapartadas sus sueños volaron dentro de una caja de cristal, su mundo se deshizo y su llanto fue pesado y melancólico. Se volvió angustia, quiso amar y calló, quiso rezar y murió. En la incompetencia de los árboles por creerse fuertes sin lluvia y cálidos en el calor, en la incompetencia de la raza por creerse única y neutral, rica y vencedora. Confesó a los cielos estar desorientada, confesó estar desamparada y desnutrida, calculó los espacios de su vida y con las ilusiones descoloridas alzo un vuelo sin alma, funcionó a pulso ajeno y quitó abrigo al único viviente en su corazón. Sintió frío, hambre, soledad y el dolor, creó una cama de hojas, creo almohadas de algodón pero todo sin peso el viento confiscó, incapaz de soñar creció de aguas ajenas, se adhirió a puertas milagrosas que la hicieran trabajar. Así con la cabeza calva y los brazos quemados se destinó a querer crecer. Así con los ojos cerrados y las manos gastadas se destinó pintar. Así con las piernas temblorosas y los labios partidos se destinó ser la voz de aquellos que huyen sin fuerzas e ideales, de aquellos que desafían las palabras pasajeras, de aquellos que sin luz encuentran voluntad, de aquellos que sin habla consiguen cantar. Esos que hierven las ideas para no sangrar, para no dejarse llevar por las magnitudes de los demás, en creencia de conflictos y ayuntamientos de verdad. La injusticia señora patria y libertad. La vivencia y con ella el himno nacional, fracciones partidas una y otra vez, por los ignorantes de lluvias en la realidad. Corazones vacíos, arrastrando del hombro a la pequeña florcilla que representa a cualquier desamparado que quisiera libertad.sábado, 21 de julio de 2007
LIBERTAD
Así con el pecho descubierto y las alas desapartadas sus sueños volaron dentro de una caja de cristal, su mundo se deshizo y su llanto fue pesado y melancólico. Se volvió angustia, quiso amar y calló, quiso rezar y murió. En la incompetencia de los árboles por creerse fuertes sin lluvia y cálidos en el calor, en la incompetencia de la raza por creerse única y neutral, rica y vencedora. Confesó a los cielos estar desorientada, confesó estar desamparada y desnutrida, calculó los espacios de su vida y con las ilusiones descoloridas alzo un vuelo sin alma, funcionó a pulso ajeno y quitó abrigo al único viviente en su corazón. Sintió frío, hambre, soledad y el dolor, creó una cama de hojas, creo almohadas de algodón pero todo sin peso el viento confiscó, incapaz de soñar creció de aguas ajenas, se adhirió a puertas milagrosas que la hicieran trabajar. Así con la cabeza calva y los brazos quemados se destinó a querer crecer. Así con los ojos cerrados y las manos gastadas se destinó pintar. Así con las piernas temblorosas y los labios partidos se destinó ser la voz de aquellos que huyen sin fuerzas e ideales, de aquellos que desafían las palabras pasajeras, de aquellos que sin luz encuentran voluntad, de aquellos que sin habla consiguen cantar. Esos que hierven las ideas para no sangrar, para no dejarse llevar por las magnitudes de los demás, en creencia de conflictos y ayuntamientos de verdad. La injusticia señora patria y libertad. La vivencia y con ella el himno nacional, fracciones partidas una y otra vez, por los ignorantes de lluvias en la realidad. Corazones vacíos, arrastrando del hombro a la pequeña florcilla que representa a cualquier desamparado que quisiera libertad.
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