
¿Te quedas callado si digo que de repente aparezco en tu puerta?, ¿te quedas en silencio si te doy el beso que esperas?, ¿será que me dejas si te pido quedarte? ¿Como funciona?....maldición de un veneno poco predecible, todo inconcluso, todo borroso, todo amargo pero dulce, tierno, frágil. Todo quieto, sencillo, cigarros y tragos, una noche de paciencia, de calma, de paz en frenesí, de baños tibios y algunas canciones eternas. ¿Te vi?, ¿me ves? ¿Qué hacer?, ¿me quedo?, ¿me marcho?
Atrás se fueron las necesidades que tuve de componerte en mis sueños, mis deseos de verte de día, de quererte de tarde y amarte de noche. Confundir las palabras con los besos que no fueron. Quedarme en tu pecho mientras sé que te protejo, quedarme contigo mientras sé que me destruyes. Darte el precioso regalo que guardo, el sí, el por qué no. ¿Cuántas veces has sedado mis lujurias bajo frases de supervivencia, de negligencia confundida y estancias pasajeras en tu techo? Coquetería. Confusión de riesgos, experimentos momentáneos que se hacen irreversibles en mis paladares, consecuencias en las ramas de recuerdos sin superar, en mi futuro que esta condenado a desearte. No hay balance, no hay razón, no hay escapatoria para distanciarme de una plena negación a tu persona. Confundida de tenerte, ansiosa por dejarte. Rabia y confianza, desafíos de intelectuales, de seres irracionales que buscan esa lujuria real. Un momento de asfixia, fuera de todo lo pienso y no tengo opciones, cobarde e innecesario, dejarte, liberarte no necesitarte, vengar y no enamorarme. Pérdida de tiempo, mentira implacable que no puedo pronunciar, se queda en mi cuerpo, se queda en las estancias de mi ser. Solo quiero tocarte, solo quiero besarte. Solo puedo soñar, al fin comienzo a madurar, supero mi legado de niña, me considero fugitiva.
Así fue que ella decidió dejarlo, todo esto, nosotros, abandonar lo que mas quiere, mientras yo, el hombre, el único que la ha querido, permanezco mudo, permanezco ajeno a su decisión, solo cansado. Pronunciando las palabras. Te dejé pasando, te dejé pensando, Te dejé amando.
Hay historias que nunca se saben, esas que todos cuentan incompletas, aquellas que se escurren solo en los ojos de los protagonistas. Iguales a esos momentos de antes, los que nos hacían desear a personas nunca conocidas. Esas que mueren sin saberse, las que quedan en una especie de traición de los tiempos, donde las mejillas siempre están ruborizadas, donde los momentos de los amantes están paralizados y los asesinos están quietos reflexionando antes del crimen. Complicadas y dedicadas a escarbar en las acciones humanas que realizamos a diario. Llenas de discusiones negras, de besos blancos y pasiones canela. Pero se encuentran en lugares inapropiados, de esos que te aterran por sus secretos, de los que están llenos de leyendas, sus esquinas siempre están ocupadas y sus relatos te hacen amar, te hacen acariciar la presencia de tu sexo opuesto. Pero si calculamos la cantidad de silencios entre las preguntas cruciales, descubriremos que casa uno, debajo de esa persona color rosa, que se cree ángel, que se cree prudente, habrá un bestia, que quiere compasión, que quiere sentimiento marchito para saciar sus deseos de placer. Que requiere de horas de esfuerzo para construir tras las horas de incalculables acciones bien hechas. Aun así somos todos insensatos, somos todos ladrones y rufianes, las almas que se gustan unas a otras y vendemos el secreto de las sabanas para vendernos las trampas del mismo. Finalmente somos mediocres somos historia infiel. Somos pasado, somos presente, somos la confianza que nunca tuvimos, somos esas pieles que vendemos y usamos, somos el aire que asfixia, somos los hechizos vulnerables al odio, los que se transforman para su propio bien. Somos muerte, somos plaga, somos humanos, somos las historias que nunca se saben.
Atrás se fueron las necesidades que tuve de componerte en mis sueños, mis deseos de verte de día, de quererte de tarde y amarte de noche. Confundir las palabras con los besos que no fueron. Quedarme en tu pecho mientras sé que te protejo, quedarme contigo mientras sé que me destruyes. Darte el precioso regalo que guardo, el sí, el por qué no. ¿Cuántas veces has sedado mis lujurias bajo frases de supervivencia, de negligencia confundida y estancias pasajeras en tu techo? Coquetería. Confusión de riesgos, experimentos momentáneos que se hacen irreversibles en mis paladares, consecuencias en las ramas de recuerdos sin superar, en mi futuro que esta condenado a desearte. No hay balance, no hay razón, no hay escapatoria para distanciarme de una plena negación a tu persona. Confundida de tenerte, ansiosa por dejarte. Rabia y confianza, desafíos de intelectuales, de seres irracionales que buscan esa lujuria real. Un momento de asfixia, fuera de todo lo pienso y no tengo opciones, cobarde e innecesario, dejarte, liberarte no necesitarte, vengar y no enamorarme. Pérdida de tiempo, mentira implacable que no puedo pronunciar, se queda en mi cuerpo, se queda en las estancias de mi ser. Solo quiero tocarte, solo quiero besarte. Solo puedo soñar, al fin comienzo a madurar, supero mi legado de niña, me considero fugitiva.
Así fue que ella decidió dejarlo, todo esto, nosotros, abandonar lo que mas quiere, mientras yo, el hombre, el único que la ha querido, permanezco mudo, permanezco ajeno a su decisión, solo cansado. Pronunciando las palabras. Te dejé pasando, te dejé pensando, Te dejé amando.
Hay historias que nunca se saben, esas que todos cuentan incompletas, aquellas que se escurren solo en los ojos de los protagonistas. Iguales a esos momentos de antes, los que nos hacían desear a personas nunca conocidas. Esas que mueren sin saberse, las que quedan en una especie de traición de los tiempos, donde las mejillas siempre están ruborizadas, donde los momentos de los amantes están paralizados y los asesinos están quietos reflexionando antes del crimen. Complicadas y dedicadas a escarbar en las acciones humanas que realizamos a diario. Llenas de discusiones negras, de besos blancos y pasiones canela. Pero se encuentran en lugares inapropiados, de esos que te aterran por sus secretos, de los que están llenos de leyendas, sus esquinas siempre están ocupadas y sus relatos te hacen amar, te hacen acariciar la presencia de tu sexo opuesto. Pero si calculamos la cantidad de silencios entre las preguntas cruciales, descubriremos que casa uno, debajo de esa persona color rosa, que se cree ángel, que se cree prudente, habrá un bestia, que quiere compasión, que quiere sentimiento marchito para saciar sus deseos de placer. Que requiere de horas de esfuerzo para construir tras las horas de incalculables acciones bien hechas. Aun así somos todos insensatos, somos todos ladrones y rufianes, las almas que se gustan unas a otras y vendemos el secreto de las sabanas para vendernos las trampas del mismo. Finalmente somos mediocres somos historia infiel. Somos pasado, somos presente, somos la confianza que nunca tuvimos, somos esas pieles que vendemos y usamos, somos el aire que asfixia, somos los hechizos vulnerables al odio, los que se transforman para su propio bien. Somos muerte, somos plaga, somos humanos, somos las historias que nunca se saben.
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