
Es que lo quiero conmigo, se que esta cerca, pero no vuelve. Se queda acostado, se queda inmóvil y no regresa. Solo los recuerdos, que incomodo es besar una fotografía, o repetir una y otra vez las frases de su carta, de sus mensajes.
Los te quiero, esos no esperados. Dios, ¿con cuántos no contabas ya?. ¿Por qué la decisión de uno mas?, y ¿por qué él y no cualquier otro?. No tiene sentido y no se envolverá en explicaciones de por qué. No es simple, no lo entiendo. Fue una incompetencia. Darme cuenta de que estas cosas pasan, y uno se queda sin nada. De que los momentos sin únicos y las personas pasajeras. El dolor que se siente, la incertidumbre. Saber que pensó, que sintió, como lo vio. ¿Dónde esta?. Porque no quiero solo pensar que duerme entre cuatro muros de madera. Que no respira más que cenizas y que no escucha mis llantos y quejas.
Solo pido risas, nuevas, únicas y frescas. Como las de aquel verano, como esas que se desmoronaron en mi espalda y se escurrieron por su pecho. Porque si lo quería, y no el momento. Era el. Tan desinteresado, tan terco y poco común. Que ignoraba sus signos vitales. Debí insistir más, que durmiera, conmigo. Que se tranquilizara conmigo. Que creyera y fuera perseverante. Que me diera un si, un chance de ser mejor, pero con el. Que entendiera que estaba haciendo un esfuerzo, que en realidad fui de el. Que mis palabras eran palpables, en mis besos, en mi llanto. Solo pensar que pude hacerlo mejor. Que podía ser realmente mío. Que es ahora, en este momento. Que me duele como pareja. Que hice mal. Que no había querido aprender. Que fui agua, su parte natural. Que fui su mujer.
Sus besos aligerados, sus manos. Su caminar y sus ropas. Que no usaba perfume. Que no comía demasiado. Que dormía sonriendo, que me llamaba todos los días, a todas horas. Que quería estar conmigo, que lo disfrutaba. Que en realidad no jugué con el. Porque me sinceré.
Que lo quiero llamar, que lo quiero oír, que lo quiero poder tener.
La estupidez. Es ahora, que me duele. Pero como pareja. Como mi hombre. Simple y coqueto. Malcriado y decidido. Inconforme y respetuoso. Y quizá. Aunque siguiera aquí, por el solo hecho de la distancia, me estaría sintiendo así. Por querer verlo, besarlo y tocarlo. Por querer darnos la oportunidad, de algún día. Amarnos
Los te quiero, esos no esperados. Dios, ¿con cuántos no contabas ya?. ¿Por qué la decisión de uno mas?, y ¿por qué él y no cualquier otro?. No tiene sentido y no se envolverá en explicaciones de por qué. No es simple, no lo entiendo. Fue una incompetencia. Darme cuenta de que estas cosas pasan, y uno se queda sin nada. De que los momentos sin únicos y las personas pasajeras. El dolor que se siente, la incertidumbre. Saber que pensó, que sintió, como lo vio. ¿Dónde esta?. Porque no quiero solo pensar que duerme entre cuatro muros de madera. Que no respira más que cenizas y que no escucha mis llantos y quejas.
Solo pido risas, nuevas, únicas y frescas. Como las de aquel verano, como esas que se desmoronaron en mi espalda y se escurrieron por su pecho. Porque si lo quería, y no el momento. Era el. Tan desinteresado, tan terco y poco común. Que ignoraba sus signos vitales. Debí insistir más, que durmiera, conmigo. Que se tranquilizara conmigo. Que creyera y fuera perseverante. Que me diera un si, un chance de ser mejor, pero con el. Que entendiera que estaba haciendo un esfuerzo, que en realidad fui de el. Que mis palabras eran palpables, en mis besos, en mi llanto. Solo pensar que pude hacerlo mejor. Que podía ser realmente mío. Que es ahora, en este momento. Que me duele como pareja. Que hice mal. Que no había querido aprender. Que fui agua, su parte natural. Que fui su mujer.
Sus besos aligerados, sus manos. Su caminar y sus ropas. Que no usaba perfume. Que no comía demasiado. Que dormía sonriendo, que me llamaba todos los días, a todas horas. Que quería estar conmigo, que lo disfrutaba. Que en realidad no jugué con el. Porque me sinceré.
Que lo quiero llamar, que lo quiero oír, que lo quiero poder tener.
La estupidez. Es ahora, que me duele. Pero como pareja. Como mi hombre. Simple y coqueto. Malcriado y decidido. Inconforme y respetuoso. Y quizá. Aunque siguiera aquí, por el solo hecho de la distancia, me estaría sintiendo así. Por querer verlo, besarlo y tocarlo. Por querer darnos la oportunidad, de algún día. Amarnos
1 comentario:
Este me gusta mucho más que el otro que vi hoy..
El tiempo es demasiado lento para aquellos que esperan... demasiado rápido para aquellos que temen.... demasiado largo para aquellos que sufren.... demasiado corto para aquellos que celebran... pero para aquellos que aman, el tiempo es eterno. (Henry Van Dyke)
Mejor haber amado y haber perdido a su amor que no haber nunca amado o perdido.
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