La fricción del momento, la audacia de atreverme a tocarlo. Solo quería poder, solo quería tenerlo. Me fue imposible no escurrirme por sus labios. Tan cómodo, tan oscuro todo frió y yo en llamas, el tranquilo, sediento.Mas. Por primera vez mis ojos aceptaron su culpa, con los parpados pegados por el placer. Ocupada en caricias. Sus manos. Mi espalda. Una ranura nos brindaba luz, una diminuta ranura en la que se posaba la realidad, pero no fue capaz de entrar, se sintió abrazada por el sueño, por la necesidad de desaparecer, abriéndole paso a una noche de locura. Nuevamente las citas de sillón. Con la fuerza que paseaba sus manos. Sus palmas, sus dedos, por toda mi espalda, desde la nuca hasta mis caderas. Yo. Desde su boca hasta sus piernas.
Mío. La privacidad regalada. Difícil describir como pedíamos aire, como nos separábamos para encontrar nuevamente la respiración, para que la angustia de pensarlo no llegara, me sentía llena, el placer de tenerlo completo. Todo. El. Mío. Mi presencia en el era superior, me adueñe de las reglas de el juego, mientras el tranquilo se posicionaba para romperlas y colocarme debajo de los mas profundo de su ser. Las sensaciones de no querer parar, la intranquilidad que tenia mi cuerpo, su figura completa, besos frágiles, besos llenos en lujuria, llenos en hipocresía, de despertar al día siguiente y mirarnos, sin saber lo que paso. Solo porque si. Un simple me dio la gana. Un simple si tu no yo si. Me contrató para ser suya, me sedujo la noche completa, yo pensando y analizando el por qué quería posarme sobre su piel. En segundos desperté, todo fue en segundos. Calmada, sin querer mirarle la cara de extrema satisfacción. Sin preguntar, nuevamente me secuestró, esta vez por horas, No había amor, solo caricias, movimientos llenos en asfixia, bruscos, gentiles. Suya. La melancolía de dejarle acostado, de dejarle con las ganas de mas. Suya. No había amor. Una noche. Un capricho. Sensualidad con la emoción de no verle jamás, siendo testigo de mi abandono, me tomó. Sin hablar. Nosotros. Entre miradas y sonrisas. Entre indirectas y reacciones improvisadas. Decisión. Un si. Si quiero. Nosotros. Un secreto único, un secreto sucio. Una imperdonable pasión. Entonces. Si quiero. Un momento.
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