
Se quedo tan fuerte con el, solo se veían sus cabellos, negros y dorados por la luz. Desbordaba el dolor de sus ojos, fue tan simple y con tan poca sensualidad que las pasiones pasaron a ser la comprensión el entendimiento del amor y la pura realidad de las relaciones actuales. Las oraciones y reclamos desesperados han vuelto la mirada para ser la canción del futuro. Ella bailo junto a el. El la presiono contra su piel. Sus manos estaban entrelazadas, las caderas iban y venían como las olas más suaves del atardecer. El flamenco de todos, fue el inicio de sus vidas. Intercambiando sonrisas, sin palabras las miradas, su falda con su pantalón, su sombrero y sus cabellos. Sus almas una sola. Rico conocimiento de amor. Se caen y reviven en lo alto. Aun bailando cerca del fuego, aun besando las caricias del ayer. Con los ojos fijos en si mañana. Pasaron y las sabanas, se amaron y un te amo. Los días con los años, sus vidas con sus hijos, los vinos con el sexo, la luna con un si, y las nubes que se callan los momentos de esquina y las citas de sillón. Casamiento y felicidad, mentiras de frente a la verdad. Su historia es cobarde de tristeza.
Tardes empapadas por la lluvia, suelos llenos de pétalos marchitos, confesiones a distancia, expertos forasteros y reclusos de cualquier. Sus abrazos estas letras, mis lágrimas y sus pasiones. Envidia pequeña asfixia gigante. Envidia por que mentir, envidia que la tengo y no la niego. Amor, razones, pasiones, dolor. Envidia y amor. Ellos y yo. Quisiera, quisiera, envidia de aquel amor y dolor. Ellos y yo.
Tardes empapadas por la lluvia, suelos llenos de pétalos marchitos, confesiones a distancia, expertos forasteros y reclusos de cualquier. Sus abrazos estas letras, mis lágrimas y sus pasiones. Envidia pequeña asfixia gigante. Envidia por que mentir, envidia que la tengo y no la niego. Amor, razones, pasiones, dolor. Envidia y amor. Ellos y yo. Quisiera, quisiera, envidia de aquel amor y dolor. Ellos y yo.
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