viernes, 8 de junio de 2007

Cold

Precisamente así me sentí, sentada entre los muros y la lluvia, igual que la noche pasada, calma, tranquila, despreocupada y ocupada, conservando mi esencia femenina con cada postura. Mi nombre se adhirió a mi piel, gotas, agua, sencilla felicidad, sencilla, exótica, inquieta. De cualquier forma no volvería jamás, me marcharía para nunca llorar, quedarme con las sonrisas decorosas. Entonces, me habló y dijo sin importar. Tenemos visita. Sin hablar, bésame le dije, sin tocar respondió sin mirar. Vergüenza, pidió el baile, se enamoró. Me amó. Su nombre, fue mío. Desde la recamara, el viento ahuyentó dolores desconsuelo. Provocó, añoró, sufrió y murió.
Así precisamente me sentí, como ahora, ahogada, infiel. Muerta en el, razonando en cama. El cadáver, verdad y sangre, tu nombre se adhirió. Adiós, finalmente se enamoró, el cielo, el pasaje mis manos y su corazón.

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