lunes, 28 de mayo de 2007

Querida


Querida:

Me he quedado pensando, que hacemos ahora cuando nos juntemos. Te llevas todo y has dejado tanto. No sabes lo que te quiero, como te admiro, y lo que miro al observarte. Realmente no tengo otra forma de decirlo:

Tristeza de nadie, riqueza para todos, consuelo de vida, venerando su partida. Muñeca de seda, porcelana las manos, caderas de lana. Mujer deseada, familiar inigualable. Muñeca de seda comerciante de consejos, publicista de recuerdos. Ligeras palabras, con experiencia desbordarte. Sabiduría inigualable. Parpados iluminados las pupilas de Sofía. Profesora de superación, alegría y reflexión, coquetería de chiquilla.

Cabellos de madera, fina lencería piel de oro. Voz sumergida en el llanto de las risas. Educadora de rarezas. Las tres de colores diferentes. La mirada ahogada en la partida. El regreso se lleva a la familia. Amante del todo. Compartiendo sus recursos naturales. Ríos desbordantes, comienzo de lágrimas, y simplemente Sofía.
Pasajera de pasiones, instrumento de reacciones, problemática irremplazable. Cómplice de los cielos.
Muñeca de seda, gimnasta en sentimientos, flexible socialista. Cultura realista. Parpadeo de emociones, destello con rubor, cansancio retrasado tapado y desechado por sus grandes creaciones. Cubierta de felicidad. Siguiente en la lista de veneraciones. Sofía consejera de pasiones. Luchadora irreal, conclusiones Sofía. Me detengo y arrodillo. Pido bendición, me despido y el beso. Guiño de ojos al adiós. Esbelta y delicada, horas de distancias, mentes separadas, corazones de la misma sangre. Si te amo Sofía, El bendice tu partida. Si te amo muñeca de seda, perfecciona tu partida, hasta luego y pido.

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